Carnaval de Tambobamba

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martes, 12 de julio de 2011

José Gálvez Egúsquiza

José Gálvez Egúsquiza

José Gálvez Egúsquiza.

José Gabriel Gálvez Egúsquiza (* Cajamarca, 17 de marzo de 1819 - † Callao, 2 de mayo de 1866) fue unabogado, educador y político liberal peruano. Granorador, desde la tribuna parlamentaria abogó por reformas de cuño liberal, como la abolición de la esclavitud y del tributo indígena. Llegó a ser también ministro de guerra y marina. Fue uno de los héroes delcombate del Dos de Mayo del Callao, donde falleció combatiendo a la escuadra española, convirtiéndose así en símbolo de la independencia de América.

El historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, que lo conoció personalmente, lo retrató así: «Gálvez era un hombre de modesta figura, pequeño de cuerpo, moreno, pálido, con una cabeza cuidadosamente peinada, esmerado en su traje y de modales en extremo suaves y atractivos. Pero bajo esa apariencia fría y dulce ocultaba un gran corazón y una inteligencia vasta y desarrollada».

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[editar]Biografía

Hijo del coronel limeño José Manuel Gálvez Paz y de María Micaela Egúsquiza y Aristizábal. Estudió en el Colegio Central de Ciencias y Artes de su ciudad natal, bajo la dirección del presbítero Juan Pío Burga. Tras egresar, su padre dispuso que durante algún tiempo lo ayudase en el manejo de su hacienda “Catudén”.

En 1842, cuando tenía ya 22 años, se trasladó a Lima, matriculándose en el convictorio de San Carlos, cuyo rector era el famoso presbítero y orador sagrado Bartolomé Herrera. Optó grado debachiller en Sagrados Cánones en 1843 y se recibió de abogado en 1845. Durante cinco años ejerció su profesión en el ámbito de Cerro de Pasco y Tarma.

En 1850 volvió a Lima, incorporándose al cuerpo docente del Colegio Guadalupe como profesor de Filosofía Moral, Psicología, Lógica y Teodicea. En 1852 asumió la dirección del plantel en reemplazo de su hermano Pedro e imprimió un acentuado carácter liberal en los estudios, contrastando con la orientación conservadora seguida en el Convictorio de San Carlos bajo el rectorado de Herrera.

Dejó la docencia para incorporarse a la revolución iniciada por el general Ramón Castilla, en Arequipa, y contribuyó a decidir la abolición del tributo de los indígenas y la emancipación de los esclavos (1854), por las cuales había abogado teóricamente en sus clases. Triunfante la revolución en la batalla de La Palma (5 de enero de 1855), fue nombrado rector del convictorio de San Carlos, y durante su gestión se afanó por contrarrestar la influencia de Herrera.

Luego fue elegido diputado por la provincia de Jauja a la Convención Nacional de 1855 y ésta, al instalarse el 13 de julio, lo eligió su Secretario, reeligiéndolo en las sucesivas elecciones de 1° de setiembre, 1° de octubre y 1° de noviembre, desempeñando el cargo hasta el 30 de este mes. En las de 1° de febrero la Convención lo eligió su Presidente, cargo que desempeñó hasta el 28 del mes referido, habiendo sido reelegido presidente hasta en dos oportunidades más. Formó parte de la Comisión Codificadora del Código Penal en 1857 y fue Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima.

En 1857 Castilla disolvió la Convención Nacional, actitud que convirtió a Gálvez en su exaltado opositor, desde la redacción del diario El Constitucional (3 de abril a 1º de agosto de 1858). Para impedir que prevaleciera la nueva Constitución de 3 de noviembre de 1860, formó parte junto conRicardo Palma y otros liberales y oficiales de una conspiración para victimar a Castilla, tomando por asalto su casa de la calle de las Divorciadas (23 de noviembre de 1860). Fracasado el intento, tuvo que asilarse en la legación de Chile en Lima y salir al destierro, rumbo a Europa.

Combate del 2 de mayo del Callao.

Viajó a París y luego a Ginebra. Retornó al Perú en 1862 y se consagró a la abogacía. Al año siguiente obtuvo su doctorado enJurisprudencia en la Universidad Mayor de San Marcos, con una tesis sobre el carácter autónomo de las instituciones científicas con respecto al Estado.

En 1865 fue elegido decano del Colegio de Abogados de Lima y en tal condición manifestó su disconformidad por la actitud pasiva del presidente Juan Antonio Pezetante la agresión de la Escuadra Española del Pacífico, siendo por este motivo desterrado nuevamente a Chile. Retornó para unirse en Chincha a la revolución encabezada por el coronel Mariano Ignacio Prado, a quien solicitó que se le permitiera combatir, y fue reconocido como coronel. Tras el triunfo de la revolución y la instauración de la dictadura de Prado, fue designado como secretario de Guerra y Marina, integrando el famoso gabinete de los talentos (1865).

Al tomar conocimiento del manifiesto (27 de abril de 1866) efectuado desde la fragata capitanaNumancia por el almirante Casto Méndez Núñez, comandante de la Escuadra Española, amenazando con bombardear el Callao en un plazo de cuatro días, Gálvez asumió la dirección de la defensa de aquel puerto y construyó una serie de baterías, emplazadas al norte y sur, situando los débiles y reducidos barcos de guerra al centro. En la defensa norte se ubicaba la torre de Junín, el fuerte de Ayacucho y el famoso cañón del pueblo; en las baterías del sur el fuerte de Santa Rosa, la torre de la Merced, que era giratoria y blindada y la batería Zepita que estaba frente a la Mar Brava.

El 2 de mayo de 1866, en las primeras horas del combate, uno de los cañones Blakely del fuerte de Santa Rosa se inutilizó. Lo lamentable fue que una bomba de la fragata española Almansa, penetró por una de las puertas y vino a explotar en unos paquetes de pólvora, con lo que se produjo una inmensa explosión que destruyó la torre de la Merced, donde se hallaba Gálvez, junto con algunos oficiales y soldados, muriendo todos heroicamente.

Al día siguiente el Gobierno dio un Decreto ordenando que en el Batallón de Artillería de Plaza se considere a Gálvez como «Primer Jefe». Y cuando se leyó su nombre en el acto de revista, el comandante contestó: «Muerto heroicamente en la Defensa de la Patria y en Honor de América».

[editar]Héroe civil y caudillo liberal

José Gálvez Egúsquiza con razón puede ser considerado el más grande héroe civil del Perú, comparable en dimensión a Miguel Grau y a Francisco Bolognesi (marino y soldado, respectivamente). Jorge Guillermo Leguía lo llama "formidable orador y caudillo demócrata" y elogia así la obra que emprendieron Sebastián Lorente y los hermanos Pedro y José Gálvez Egúsquiza desde las aulas del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe contraponiendo los ideales liberales de democracia e igualdad al conservadurismo de Bartolomé Herrera en el Convictorio de San Carlos:

"El Convictorio ultramontano de Herrera causó la resurrección del liberalismo rodríguez-mendocino [se refiere al precursor de la independencia peruana don Toribio Rodríguez de Mendoza] y su adaptación a las ideas de 1848. Frente a San Carlos, que propugnaba una jerarquía con dejos coloniales, se alzó el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe; y frente a Herrera surgieron el español Sebastián Lorente (...) y los cajamarquinos Pedro y José Gálvez Egúsquiza. El glorioso triunvirato liberal, además de combatir el aspecto retrógrado de la propaganda herreriana, luchó intelectual y cívicamente por la igualdad. Y no satisfecho con su noble prédica, abandonó el aula por la quebrada del montonero y el campo de batalla revolucionario, en los cuales impuso la abolición de la esclavitud de los negros y la supresión del tributo de los indios.

"Llegados sus prohombres al gobierno, José Gálvez fue nombrado rector del Colegio de San Carlos e inició la reforma de la Universidad, sancionada por el gobierno dictatorial de Castilla. José Gálvez, el integérrimo e integral hombre público de Chontapaccha que había bregado por la libertad física de los negros, acometió la cruzada de conquistar la libertad de las mentes; y en su rectorado, tan fugaz como brillante, trajo al Convictorio la más ilustre pléyade que haya nunca ingresado en estos claustros [los de la “Casona” de San Marcos”, en el centro de Lima]. Demás está agregar que ni Antonio Raimondi, ni Mateo Paz Soldán, ni Wenceslao Garaicochea, los egregios hombres de ciencia llamados por el formidable orador y caudillo demócrata, poseían ideología oscurantista.

"La intervención de Gálvez en la Universidad abre gallardamente la cuarta etapa de San Marcos: la etapa profesional".1

Así el gran José Gálvez Egúsquiza salió del rectorado del San Carlos restaurado en el liberalismo para asumir las más altas responsabilidades en la Secretaría de Defensa hasta organizar la respuesta civil y militar del Callao frente a la arrogancia de la monarquía española que pretendía dar una lección a las naciones del Pacífico sudamericano.

[editar]El monumento en la Plaza 2 de Mayo

Tras la inmolación de José Gálvez Egúsquiza en el combate del 2 de mayo de 1866, en 1874 se inauguró en el que fuera Óvalo de la Reina, frente a la portada del Callao de la antigua muralla de Lima, la columna de la victoria del combate del 2 de Mayo. Originalmente el diseño debía llevar el busto de Gálvez en su cúspide, pero luego se acordó reemplazarlo por la estatua de la Victoria, pues se consideró que el monumento debería tributar homenaje a todos los defensores del Callao y no solo a un individuo en particular.2 El viajero alemán Ernest W. Middendorf a fines del siglo XIX describe así este monumento:

“Al centro de un espacio circular, que está separado del resto de la plaza por pequeños postes y cadenas, se eleva una columna estriada que mantiene sobre una esfera la figura aérea y dorada de la diosa de la Victoria. La figura mira hacia el lado del mar y sostiene en la mano derecha en alto una espada corta y en la izquierda una palma. La base de la columna es cilíndrica y está constituida por tres altas gradas de granito. Luego sigue el zócalo, que está protegido por una reja de fierro. En sus partes laterales se ven placas de bronce y en relieve representaciones de escenas de la lucha; encima va un capitel cuadrado sobre el que se alza la columna y sobre cuyos lados se apoyan cuatro figuras de mujeres como símbolo de las cuatro repúblicas americanas aliadas [Chile, Bolivia, Ecuador y Perú]. En la parte que se orienta al mar se encuentra sobre una pequeña plataforma la figura que reproduce la muerte del coronel Gálvez, y debajo de ella se lee la inscripción: “A los defensores del Perú y de América que renovando las glorias de la independencia rechazaron la invasión española y sellaron la unión americana en el Callao el dos de mayo de 1866 – MDCCCLXXII”.

Muchas calles y plazas de las ciudades peruanas llevan también los nombres de José Gálvez y del glorioso combate del 2 de Mayo.

[editar]Referencias

  1. Jorge Guillermo Leguía, "Discurso pronunciado en el General de San Marcos el 21 de junio de 1931". En: Jorge Guillermo Leguía, Hombres e ideas en el Perú, (1941), 1989; pág. 142 s.).
  2. “Un monumento para todos”. Artículo publicado en el diario El Comercio de Lima, el 15 de junio de 1997, sección A, pág. 17.

[editar]Bibliografía

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