Carnaval de Tambobamba

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miércoles, 24 de agosto de 2011

Haya La Rebelión de 1,948 y El Ochenio Odria • Haya de la Torre (1 de 3)...

Subido por el 29/12/2010

En 1945, el doctor José Luis Bustamante y Rivero llegó a la presidencia con el apoyo de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). Luego, surgieron importantes desacuerdos entre Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del APRA y el presidente Bustamante y Rivero. Apoyado por el general Pinto y el coronel Viso, Bustamante disolvió su gabinete ministerial donde predominaban apristas, y formó otro, integrado mayoritariamente por militares. Odría, ya conocido por su antiaprismo, fue nombrado ministro de Gobierno y de la Policía (12 de enero de 1947). Este gabinete tuvo que hacer frente a la difícil situación creada por la exacerbada oposición aprista y una inusitada huelga parlamentaria manipulada por el bloque antiaprista.

En junio de 1948, Odría, junto con el resto del gabinete militar y otros elementos de la derecha, le insistieron al Presidente Bustamante para que pusiera fuera de la ley al APRA, clausurara sus locales y periódicos, encarcelara o desterrara a sus líderes. Como el presidente rehusó a tal exigencia, el gabinete en pleno dimitió. Quedó planteada así la crisis política, entre el gobierno y los militares. Estos, alentados por el sector agro-minero exportador, opuesto al control de cambios realizado por Bustamante, tramaron dar un golpe de Estado, mientras que los apristas planeaban otro golpe propio. Elementos del ala izquierda aprista fomentaron la rebelión de la marinería en el Callao, que fue aplastada sangrientamente (3 de octubre de 1948). Bustamante puso fuera de la ley al partido aprista, pero ya era tarde.

El 27 de octubre de 1948, Odría, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, se levantó en contra del gobierno. Las demás guarniciones del país, —incluyendo la de Lima, al mando del general Zenón Noriega— se sumaron al pronunciamiento. El golpe de estado culminó con éxito con la deportación del presidente Bustamante hacia Buenos Aires, Argentina.
la rebelión del 3 de octubre de 1948. Ese día se sublevó la armada y fallaron el ejército y la aviación, que originalmente habían estado complotados para derrocar al presidente José Luis Bustamante y Rivero. Los jefes de la sublevación no eran generales, sino oficiales de mando medio con apoyo de tropa. Todos tenían conexiones y simpatías con el APRA, que había alentado dos conspiraciones distintas. En primer lugar, la que efectivamente estalló esa madrugada, planeada para capturar el poder, como en Trujillo 1932; es decir, a través de una lucha necesariamente cruenta protagonizada por militantes civiles y oficiales rebeldes para capturar los cuarteles. En segundo lugar, el comando aprista había organizado otro plan, dirigido exclusivamente por generales, que tomarían el poder mansamente, depondrían al presidente y convocarían elecciones. Haya de la Torre había preferido este segundo y postergado el primero, sin cancelarlo completamente.Sucedió lo habitual.

Los encargados del primer plan sintieron que su esfuerzo sería en vano si no se concretaba. Entonces, decidieron actuar sin autorización. Los marinos complotados, comandados por el comandante Águila Pardo, tomaron el BAP Grau y otros barcos de la armada, incluidos dos submarinos. Asimismo, capturaron el Arsenal Naval y el Real Felipe, donde participaron numerosos civiles apristas. Pero el batallón del ejército en el Callao resistió y, sobre todo en Lima, no se sublevaron ni la división blindada ni la base aérea de Las Palmas, que habían estado comprometidos.

Armando Villanueva en "La Gran Persecución" cuenta que estaba en el diario La Tribuna y se enteró de la sublevación de El Callao. Los líderes apristas se reunieron de emergencia y al conocer la identidad de los sublevados decidieron ayudarlos. Haya de la Torre contactó con los generales que estaban tramando el segundo plan, incluyendo al general Marín, luego fundador del CAEM. Ellos contestaron negativamente, porque no podían sumarse a un movimiento iniciado por subalternos. Luego, los militantes del partido fueron contenidos de participar en una sublevación que en la dirigencia ya consideraban un aborto.

Posteriormente menudearon las acusaciones de traición entre los participantes. El mayor Víctor Villanueva quien anteriormente había liderado a los defensistas apristas, denunció a la dirigencia por impedir que los militantes asalten los cuarteles del ejército. Por su parte, la versión aprista contraataca al mayor Villanueva, por haber dejado sin respaldo militar a los marinos sublevados. Otros protagonistas, como Luis Chanduvi, también han dejado memorias amargas y desengañadas

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